ESCUELA DE VIDA, CONCIENCIA Y SALUD
PRESENTACIÓN.

Díptico 1. Díptico 2. Díptico 3. Díptico 4.

El Maestro DK previno que ahora aparecerían muchas Escuelas de Realización.

Una Escuela de Realización es un ámbito consagrado a facilitar el camino, los métodos y técnicas con que alcanzar la Vida Espiritual.

Tenemos tres niveles en nuestro camino evolutivo: el primero es el de la integración de la conciencia personal, el segundo es el del asentamiento en la conciencia anímica, y el tercero es el de la identificación con la Vida Espiritual. En el primer nivel se consigue que las facultades mentales, emocionales e instintivas formen un todo integrado, una personalidad que sabe lo que quiere y no se desvía de su objetivo: buscar desarrollo del personalidad.

El segundo nivel se caracteriza por la subordinación de la conciencia personal al alma; es la subordinación de la mente a lo súper mental, a la intuición. Significa un nuevo cambio muy importante, pues el amor a si mismo se cambia por el amor a los lemas; el amor propio, por el olvido de si. El ser humano asciende al alma porque antes el alma ha descendido por medio del antakarana, el sendero de la conciencia que el alma ancló en el cerebro.

El tercer nivel constituye el final del sendero evolutivo de la conciencia; ocurre cuando el alma ha desplegado todo su potencial, ha abierto sus doce pétalos (según la imagen simbólica de la flor de loto), y se ha revelado en su centro la "joya en el loto", la evidencia de que es la Monada, la Realidad misma, Una y Total.

Todo enfoque psicológico tiene como objetivo ayudar a que la personalidad se desarrolle sin traumas ni dificultades y se integre finalmente. El objetivo central de toda corriente sicológica debe ser preparar a la personalidad para reconocer el alma, abrirse, consagrarse y fusionarse con ella.

Lástima que todo lo relativo al alma se haya asociado a la religión. El alma y la religión no están esencialmente vinculadas. El alma puede progresar sin cultivar la dimensión religiosa. El mundo de la religión es un mundo de relación con un Ser Superior, al que se rinde servicio devotamente. Dios es un Ser trascendente. Para conectar con El aparece entonces la función de los Sumos Sacerdotes y sus ministros, encargados de mantener esta relación por medio de rituales, creencias y normas. Pero el alma no vive gracias a la religión. Ella por naturaleza se identifica con lo infinito. La Monada es la evidencia de la divinidad, de la Totalidad en lo más propio de Si. Como en ella no hay más que unidad, cesa la relación, la religión.

La Realización Espiritual significa que aparece un cambio aún más importante que el del paso de la personalidad al alma, pues comporta el final de la experiencia de la conciencia, de la dualidad.

Conciencia es la forma que toma la Realidad cuando desciende a los planos más densos de la materia. En la conciencia siempre hay dualidad. La conciencia tiene "contenidos de conciencia" Pero si el logro de la personalidad ha sido fusionarse con el alma, el logro del alma es "perderse en la Luz Suprema", ser el "Propósito mismo", la energía espiritual de la que todo es manifestación. De este plano de la manifestación hacia arriba, todo es evidencia de unidad, la Realización es el patrimonio de lo que se considera "iniciación".

En un sentido amplio se podrían considerar Escuelas de Realización las que conducen hasta ella. Es probable que el Maestro DK haya considerado como tales las que se orienten al desarrollo de las facultades del alma para dejarla a las puertas de la vivencia espiritual. De hecho Sur enseñanza monumental la ha dirigido a las cincuenta personas que eligió para el discipulado y para los que les siguieran después. Es más, les dijo que en realidad sería a partir de los comienzos de este siglo XXI cuando sus enseñanzas serían mejor comprendidas, asimiladas y aprovechadas. Dentro de la Jerarquía de Maestros El se encarga ahora de formar a los discípulos de los demás.

De modo que si un grupo quiere aprovechar todo el potencial, inmenso potencial, que Él ha puesto a nuestra disposición, se moverá hacia discipulado y podrá crear una Escuela de Realización. Esta es la situación, oportunidad, al alcance y objetivo de la Escuela de Vida, Conciencia y Salud.

La Escuela tiene a gala afirmar que sus contenidos, métodos y técnicas son genuinamente esotéricos, pues se han extraído directamente de los contenidos ofrecidos por el Maestro DK o son aplicaciones fidedignas de los mismos.

La Asociación para el Desarrollo de la Conciencia Grupal, que es la entidad que crea la Escuela como un servicio a la sociedad, en sus primeros años de existencia se ha preparado para ofrecer ahora la Escuela. Durante los ocho años de vida que posee ha asimilado con la práctica y experimentado los ingredientes que ahora van a ser el patrimonio cultural de la Escuela.

Desde su mismo inicio y como su objetivo atrayente, se dedicó a la experimentación del cuerpo etérico. Después siguió la experimentación de la curación esotérica (para lo que era imprescindible la experimentación de las energías etéricas); la curación nos pedía que nos capacitábamos para reconocerlas mejor, y así emprendimos el estudio y sensibilización a las siete calidades de energía, los siete Rayos. Este estudio y experimentación lo realizamos lo mejor que pudimos. Y ahora estamos abordando el estudio y experimentación de la Magia Blanca, para adquirir dominio sobre las energías y las fuerzas, hasta llegar a ser instrumentos apropiados de la Creación

En la Escuela todos estos haberes se van a tener en cuenta. La diferencia entre lo realizado anteriormente y lo que ofrece ahora la Escuela reside en que la Escuela ofrece grados, y hasta ahora nosotros simplemente hemos recorrido itinerarios de experimentación, pasando del uno al otro sin consolidarlo. La Escuela tiene como objetivo la consolidación.

El tiempo que se haya de necesitar para consolidar un objetivo vendrá condicionado por factores externos y factores internos o subjetivos. Los factores objetivos son las aportaciones a experimentar, la práctica de las meditaciones, los delineamientos de los experimentos, el tiempo y condiciones externas para la práctica. Y son factores subjetivos el interés prestado, las dificultades internas para asimilar y afianzar lo experimentado, de modo que se pueda revivir en cualquier momento y situación. La Escuela no obliga a un ritmo homogéneo para todos, pero ve probable que las personas esforzadas que la integren (quienes ponen el objetivo de la Escuela como prioritario tras la dedicación laboral y la atención a las estrictas obligaciones familiares) alcancen casi a la vez la consolidación de las etapas propuestas, debido a la potente aura grupal y sintónica creadas.

La Escuela tiene tres grados: el primero se enfoca a la vivencia del cuerpo etérico como exponente de la Vida. El segundo se enfoca a la vivencia del cuerpo etérico como exponente de la conciencia, y abarca desde la conciencia del organismo físico, pasando por la conciencia personal, hasta la conciencia anímica. El tercero tiene como objetivo vivir como alma sin dejar la conciencia cerebral; reconocer y vivir la experiencia del alma grupal y en ella sentirse órgano de la Conciencia Planetaria, dedicándose a un servicio apropiado dentro del Plan evolutivo.

Importante para la Escuela es el trabajo interior. La Escuela insta a sus integrantes a que se dediquen plenamente al trabajo que se le sugiere, debido a la situación tan crítica en que nos movemos actualmente, todavía sometidos a un sistema económico-social con un conjunto de valores firmemente marcados por el espejismo del materialismo, que hace que el hombre se entienda como productor y consumidores de bienes materiales y sin casi espacio ni tiempo para disfrutar de su riqueza interior y del patrimonio cultural vivo de la humanidad, La imagen que simbolizaría a la Escuela sería la de una pista de despegue de un aeropuerto, en la que el piloto pone al máximo los motores pues ve difícil de otro modo poder tomar vuelo.

Igual nosotros, estamos sumidos en tantas inercias mentales, emocionales, etéricas, físicas y sociales con sus firmes estructuras esclavizantes, que si no rompemos los viejos hábitos, difícilmente saldremos de dónde estamos.

Tras esta somera presentación, ahora vamos a prestar atención más detenida a lo que la Escuela ofrece.

El primer grado tiene tres subgrados. Nos da a degustar el aspecto vida en su presentación más elemental. En el tercer grado volveremos a asumir el trabajo con la vida, pero en niveles más elevados es la Voluntad y Propósito Superior.

Durante el primer subgrado se reconoce el cuerpo etérico por experiencia directa. El objetivo del etérico es proteger y garantizar la salud del físico. Se pretende su percepción constante. Conforme se pasa por los grados y subgrados siguientes se aprecia que se percibe más y mejor en calidad y detalle. Se capta muchas dimensiones del etérico y se comprend las importantes funciones que desempeña para con el cuerpo físico. Se nota cómo se supedita. Se disfruta de un primer nivel de salud y bienestar, debido al grado de distensión vital, natural y propia que ofrece el etérico si nosotros le dejamos. Este primer subgrado es relativamente fácil de lograr; tiene agradables recompensas y es acicate y garantía para confiar en los siguientes objetivos y trabajar arduamente por ellos.

El segundo subgrado se dedica a considerar y apreciar el flujo de su energía. Esto es muy prometedor, pues capacita para mover sus energías, llenarnos de ellas y notar sus efectos. Es la base para reconocer después el efecto que producen en él nuestras emociones y pensamientos. Es un subgrado básico para aquilatar la sensibilidad al flujo de energías, para reconocer si aseguramos la salud o nos encaminamos hacia la enfermedad.

El tercer subgrado reconoce que el cuerpo etérico está radiante de luz, al tener en cuenta los miles de centros de energía activos. Es una apoteosis de irradiación de vida. Y sabiendo cuáles son sus fuentes, estando abiertos a ellas y sintiendo que no fallan, se comprende que el etérico es garantía de salud e inmortalidad. La sustancia etérica es inmortal. Desde esta plataforma, como altozano alcanzado, maravilla contemplar la tierra prometida que espera. Cada vez resulta más ingrato volver a la vieja inercia de identificarlos con el cuerpo físico, denso, material, inerte, pesado y lleno de carencias.

En el segundo grado se aborda el aspecto conciencia con que la Realidad ha querido expresarse al anclar en el cerebro físico. Se manifiesta como sensibilidad, cohesión, campo unido integrador. Éste enfoque, nunca antes considerado, da cuenta de que el físico no tiene nada de si; todo lo que vivimos y percibimos se lo debemos al cuerpo etérico.

El primer subgrado revela que, si somos conciencia somos alma, y por tanto se aprecia la dignidad subyacente en cualquier grado de sensibilidad que experimentemos. El mundo cambia cuando cambia quién lo experimenta, pero, de la conciencia hacia arriba, ¿quién experimenta?

Se percibe que la conciencia transmite energías específicas al etérico desde el mental y el astral, como también. cuándo llegan al etérico, desde los cuerpos sutiles, bloqueos, inhibiciones, nudos o desbordamientos de energía. Se aborda ser conscientes de las tendencias erróneas que le afectan negativamente y de las zonas físicas afectadas; y sensibles a los estados positivos de conciencia creados en la meditación.

Se vive el asentamiento de la conciencia en la cabeza y en la columna. Reconocida la positividad del correcto fluir de la energía, se nota el fluir de la energía de la anímica, cumpliendo así la primera ley de curación.

Establece en la conciencia profunda y capta el etérico más radiante por la afluencia de energías desde el alma y los cuerpos más sutiles.

El segundo subgrado atiende a la conciencia cualificada: por la afluencia de las cualidades del alma afectando a los cuerpos sutiles, y también a la cualificación que se expresa `por los chakras.

Se aprecia la diferente calidad del centro del entrecejo y el centro del plexo solar. Respecto al alma se aprecia claramente cómo las energías del plexo solar son constante cúmulo de turbulencias y como es en el dónde más sentimos nuestra dualidad. Se reconoce la contaminación que el plexo solar realiza en los chakras superiores

Se profundiza en la segunda ley de curación. Utilizando el "cómo si" se nota estados de conciencia perfectos y cómo ello produce un aumento de la irradiación en el etérico.

El tercer subgrado trabaja trasmutar la tendencia de las energías del centro del plexo solar por las del centro del corazón. Esta transmutación es la primera y más difícil a conseguir, porque se siente la profunda lucha en la conciencia personal entre el ideal y lo que apetece. Al sentir la lucha, se trabaja también con la quinta ley de curación que se refiere la lucha entre energías o de fuerzas entre sí. Lograda la transmutación, el etérico se hace mucho más radiante.

El cuarto subgrado trabaja la segunda transmutación, en que las energías del centro del sacro se subordinan al criterio de la creatividad del centro de la garganta.

Entonces se vivir el poder y exigencia creativos que emanan de la Voluntad Espiritual y para llevar ese talante por toda la columna hasta quedar empapados por el poder de la Voluntad Superior. Llega la aplicación a seguir la tercera y cuarta ley de curación.

Es el momento apropiado para conectar con el proceso de creatividad superior y trabajar con el desarrollo de la intuición, sus formulaciones, su inspiración y sus diversas formas de expresión.

Se saca el máximo provecho a la sexta ley de curación dedicada a los constructores que ahora no serán los de la personalidad sino los del alma. Esto lleva de la mano a considerar sucintamente el proceso que realiza el mago blanco. De resultas, todavía se percibe el etérico más radiante todavía.

El tercer grado tiene dos subgrados.

El primer subgrado tiene como objetivo vivir la naturaliza del alma, apostar por ser el verdadero Yo siempre, notando su inclusividad, irradiación y su fluir hacia la perfección por el servicio. Acentúa la percepción-identificación y estancia en la voluntad espiritual.

Profundiza en la voluntad de limitación, viendo en la consistencia de lo limitado la voluntad superior de que así sea, Todo es entonces Voluntad divina. Vincula esta experiencia con la apertura del tercer ojo. Se trabaja en ello cómo experiencia real, o por proyección del "como si" se estuviese viendo todo lleno de vida pretendida, hasta ver en todo la manifestación de la Vida y la Conciencia.

Afianza la Presencia, activando los tres focos de la cabeza, las tres tripletas de pétalos con su proyección a los tres cuerpos y seis chakras afines. Se aborda la tercera trasmutación y la transformación.

Junto con la relación interanímica aparece el trabajo de la conciencia grupal, con la sutilidad-amplitud de su aura y su fluir por el servicio. Se busca la continuidad de conciencia.

Segunda formulación de la 7ª ley: fluir energías según la cualificación de los chakras. Novena ley.

Segundo subgrado tiene como objetivo la identidad con la Realidad espiritual, que se activa en la Conciencia planetaria por medio del alma grupal”.

Se trabaja el antakarana espiritual.

Realización espiritual en la conciencia cerebral, visión de que todo trasparenta la Presencia divina, al vaciar la creación de cualquier consistencia que no sea Ella.

Se contempla el tema de la transfiguración, la estructura y vinculación con la Conciencia Planetaria, aceptando el alma como línea propositiva y la conciencia grupal como órgano Suyos

Se aprecia como centrales los problemas de la de la Humanidad y del Planeta. Se estudia la vinculación de los miembros con el Plan, los Maestros, los Ashramas.

La muerte según las dos leyes de curación; la alegría de la muerte.

La continuidad de conciencia y la ilusión sensorial de la muerte.

8ª y 10ª ley.

La Escuela con estos tres grados consolidados entiende que ofrece una facilitación en el establecimiento del Reino anímico dentro del humano, y confía en que, quienes han recorrido juntos el camino de ser fieles al criterio superior, se regirán por él en adelante, no teniendo más ley que la verdad que captan y a la que quieren servir, por el camino que la Providencia les depare. Ellos son libres como el Ser mismo, ellos son su misma Ley.