CURSO DE INICIACIÓN A LA MEDITACIÓN

¿QUÉ ES MEDITAR?

BENEFICIOS DE LA MEDITACIÓN

 

La meditación es una técnica para el despertar la conciencia, elevarla; potenciar sus facultades, expandirlas e irradiarlas hacia los demás.

La meditación nos permite experimentar la conciencia interior; vivir la autoconciencia. Facilita la fusión de la personalidad con el alma produciendo su interacción más intensa. Vincula la mente concreta con la mente superior. También se utiliza el término “meditación” para indicar la reflexión sobre lo que el alma contacta.

La meditación es científica porque sus procesos se basan en leyes que gobiernan a la sustancia mental y espiritual, y por eso son consistentes. La meditación es la ciencia de la luz.

La meditación igualmente se entiende como el método progresivo para formar el sendero por el que ascendemos y reconocemos la Realidad espiritual que somos.


La meditación mística y la esotérica.


Hay muchos tipos de meditación, pero en líneas generales se clasifican en dos: la meditación mística y la meditación esotérica, la meditación ascendente y la meditación descendente. La primera ha sido más ampliamente practicada, aunque no se reconozca con estos términos. Se distinguen por su punto de partida, su referente, su impulso y su objetivo. El punto de partida de la meditación mística es la conciencia individual, que ordinariamente se siente limitada, sufriente e imperfecta. Su referente es el individuo, la personalidad. El impulso que le mueve ese el deseo, el anhelo o devoción a Algo o Alguien Superior y de Quien espera recibir ayuda o energía para lograr un cambio. El objetivo de este cambio es abandonar el valle de lágrimas, la tierra imperfecta, y gozar por siempre en el cielo.

La meditación esotérica u ocultista se plantea desde el polo opuesto: se parte de una concepción amplia y suprapersonal. Afirma que existe la Realidad, que es Una y existe también Su manifestación, que es muy variada y múltiple. Su punto de partida es la Realidad misma aunque se manifiesta en nosotros con apariencia imperfecta. Esto quiere decir que el esfuerzo no se ha de encaminar a lograrla. El objetivo es dejar que la Realidad espiritual que soy se manifieste perfectamente, y trasmitir a los demás lo que Soy. El impulso es la energía espiritual interior. Considerar como un verdadero ser la apariencia es un error; tomar a la personalidad como real es un error. El referente no es el individuo, sino el ámbito mayor que tiene un Propósito de expresión por nuestro medio; es el alma grupal.

La meditación mística es la primera en aparecer en el proceso evolutivo de la humanidad; la meditación esotérica aparee cuando se ha alcanzado cierto nivel con la meditación mística. La Humanidad ya ha meditado mucho místicamente, y ahora es el tiempo de realizar la meditación esotérica.

El Curso de Iniciación a la Meditación se presenta dentro de un enfoque esotérico.

 

BENEFICIOS DE LA MEDITACIÓN.

La meditación formaliza y hace consciente los vagos impulsos que llevan a una persona a interesarse por el mundo de la propia conciencia o vida interior. Esa vida interior, cuando es descubierta y fomentada, se desarrolla en tres direcciones: hacia adentro, hacia arriba y hacia delante, hacia la propia profundidad psíquica, hacia el mundo espiritual y hacia el mundo de la relación con los demás.

La meditación facilita al practicante estados de creciente evidencia de su realidad profunda e incondicionada, lo cual le aporta mayor energía, firmeza, seguridad, confianza, irradiación y apertura a los demás.

La meditación es el medio para lograr la integración personal y su fusión con la conciencia superior. Ser una personalidad integrada es algo muy señalado y difícil de conseguir. La integración aparece cuando la mente rige, siguiendo lo correcto, y los sentimientos y emociones se le subordinan.

Ordinariamente ocurre que vemos algo como correcto y deseable, pero sentimos a la vez la rebelión de nuestros instintos y emociones que nos orientan al desinterés por ello o a su rechazo. El resultado es la inacción o inhibición respecto a la línea correcta. De ello resulta un oscuro sentimiento de frustración y desagrado interior. La raíz de algunas depresiones reside en que lo exterior ya no atrae ni satisface, pero lo interior, que es nuevo y más elevado, aún no ejerce atracción suficiente como para secundar sus requerimientos.

Con la meditación aparece una mayor capacidad para organizarse la propia vida. Puede surgir como un interés por programarse de otro modo el día o la semana, en función de los nuevos valores. Va tomando impulso la propositividad personal, un nuevo dinamismo interior que apunta a objetivos llenos de sentido que antes no se vislumbraban.

El dinamismo para seguir los propios propósitos en la vida se consigue con la energía que recibimos en la meditación. La meditación ofrece una nueva visión y potenciales que hasta entonces estaban latentes. Son la mente y demás dimensiones personales las que se sienten afectadas.

La meditación elimina poco a poco las barreras ilusorias de la separatividad; no se percibe el mundo como conjunto de cosas separadas, sino que somos un continuo, una conciencia que se extiende a ámbitos mayores. Con el tiempo descubrimos que lo que entendíamos como el mundo superior, espiritual y trascendente, ahora se revela como lo más íntimo y subjetivo de la conciencia. Se evidencia también que lo profundo y auténtico de la conciencia opera por igual en los demás.

La meditación expande la conciencia. Hasta el momento el sentimiento de ser una conciencia limitada frente a la inmensidad exterior (la sociedad, los demás a los que necesitamos y no podemos controlar) conducía al miedo, al interés por dominarlos o manipularnos. Pero ahora aparecen nuevas actitudes y tendencias: amor a los demás, tolerancia, comprensión y servicio. De un sentimiento de carencia pasamos a aceptar que lo más real y central del propio yo es plenitud. Por eso la meditación es el mejor antídoto contra la depresión. Hay más confianza en si mismo; y con la plenitud viene el optimismo y la alegría de vivir

Con la conciencia integrada con energías superiores se disfruta de un mayor grado de salud, de un índice mayor de recuperación de las enfermedades, y se aprecia más fácilmente como las propias actitudes erróneas influyen en la aparición de una enfermedad.

La meditación abre los canales del cuerpo vital a la fuente de vida y nos inundamos de vitalidad si queremos.